Entrevista a Elena Poniatowska: “El deber de la literatura es recordar a los olvidados de la Historia”

Un año después de la desaparición de 43 estudiantes la periodista y escritora Elena Poniatowska cuenta el México de hoy.

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Es la segunda Navidad después de la matanza de Iguala, y lo que queda es un terrible enigma en la historia de México. Los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa continúan la marcha por las calles de una flemática y vacacional Ciudad de México para iluminar esa noche y pedir justicia.

Mientras en las páginas de los periódicos internacionales el mundo parece estar hundiéndose cada día más hacia enfrentamientos apocalípticos de civilizaciones, las demandas de los familiares de los y las estudiantes desaparecidos tienen el sonido de un grito ahogado en medio del caos de acontecimientos convulsos que se producen en la superficie de nuestro globo terráqueo.

Dando un paso atrás en la historia de este país, encontramos otro golpe, que de un lado asustó, y del otro intensificó la participación popular: la matanza de Tlatelolco. También en esa noche del 1968 los cuerpos de varios estudiantes desaparecieron, pero a diferencia de hoy, los frentes eran evidentes: el ataque militar fue planificado por el Estado mexicano para destruir el movimiento estudiantil.

El mundo entero estaba respirando el mismo aire partidista cuando Elena Poniatowska comenzó a trabajar en una recopilación detallada y de larga duración de los testimonios, para reconstruir la anatomía de aquel 2 de octubre, gracias a las entrevistas con los propios estudiantes, sus familias, con  policías, personajes políticos, periodistas. Fue con esta novela histórica, La Noche de Talatelolco, que Elena, exiliada e hija de nobles polacos y franco mexicanos, se convirtió en una de las figuras públicas más influyentes de la escena intelectual progresista, hasta tener un peso significativo en la elección presidencial e intervenir de forma explícita en apoyo del candidato del PRD, López Obrador durante la batalla, ganada por el conservador Felipe Calderón. Su reconocimiento cruzó las fronteras nacionales, Jaques Chirac la galardonó con la Legión de Honor y en 2014 ganó el premio literario más importante en lengua española, el Cervantes. Sin embargo, ella sigue sintiéndose “más mexicana que el mole.”

Elena Poniatowska continúa contando México como un nido de violencia e impunidad, la tierra de los feminicidios y los migrantes, y lo hace de manera ecléctica y sin poses artificiosas. Participa en trasmisiones televisivas, como la de la periodista Carmen Aristegui, y en uno de los periódicos más famosos, “La Jornada”. La escritora recientemente ha participado en la Feria del Libro de Guadalajara, donde presentó “La travesía de las tortugas”, una novela escrita por muchas manos, que relata la vida de los estudiantes de Ayotzinapa: 43 historias que representan los perfiles de los jóvenes desaparecidos en el Estado de Guerrero.

La veo con sus ojos de color turquesa, sentada en un rincón del sofá en su casa de Coyoacán, el colorido barrio de Frida y Diego, su espalda está cubierta con una chaqueta de invierno.”Hace frío aquí, casi más frío que en el exterior”, dice con aire de aquellos que buscan un asentimiento cómplice pero un invierno con más de veinte grados para una veneciana como yo, sigue siendo un pequeño milagro diario.

Al iniciar la entrevista de inmediato le pido una opinión sobre los hechos de Iguala y el misterio de los y las normalistas de Ayotzinapa. Tengo curiosidad por saber lo que piensa de estos 15 meses sin respuestas que se deslizan peligrosamente hacía el silencio indiferente de la opinión pública.

Llena de confianza me responde convencida: “El movimiento continúa existiendo, gracias a Internet, a la información, a las redes sociales. Y, a diferencia de las protestas de los estudiantes del 68, los jóvenes de hoy están más organizados. Todo el mundo con una conexión a Internet puede acceder e interceder en el pasaje de las comunicaciones, algo que hace cuarenta años no era ni siquiera pensable. El movimiento del 68 se perdió porque era más difícil reconstruir el parpadeo de mensajes, y entonces se confundían las aguas, y era sencillo desacreditar la protesta.

¿Y qué crees que es importante contar hoy en día?

Estoy interesada en personajes fuertes, como Lupe Marín, la esposa oficial del muralista Diego Rivera, protagonista de Dos veces única, una novela que vio la luz después de una larga entrevista con ella misma. Era una mujer muy fuerte, una gran escritora y por un largo tiempo la musa de uno de los más reconocidos pintores mexicanos, pero luego ha sido acorralada por la personalidad de Frida. Muchas veces he sentido la necesidad de hablar de estas grandes mujeres como Tina Modotti, Leonora Carrington, Angelina Beloff o la misma Frida Kahlo. La historia demasiado a menudo nos deja tras de sí, nos olvida, yo escribo para redimir la importancia que han tenido las mujeres, su lugar generador en la cultura de este país. Este ha sido durante mucho tiempo el deber de mi escritura.

¿Cuál es su próximo proyecto?

Mi último trabajo continúa en esta dirección y está siendo promovido por el deseo de dar voz a los que, no sólo por una cuestión de género, no la tienen. Estoy escribiendo un libro sobre las trabajadoras domésticas en México, que a menudo vienen de las comunidades indígenas, y, que, sin saberlo, son portadoras de conocimientos ancestrales, tradiciones culinarias y, a veces, incluso preciosos saberes de medicinas alternativas. Un trabajo que nació después de años de entrevistas recogidas en diferentes puntos del país.

¿Cómo periodista, cómo interpreta otra noche terrible, la de París?

Hasta hace poco Europa se veía de aquí como una visión romántica, una fortaleza medieval: un mundo amurallado. Pero el muro se ha roto irremediablemente, y la ilusoria seguridad está colapsando. Se demuestra de manera inequívoca en la matanza de París que no hay lugar seguro y se terminó el tiempo en que todavía era aceptable dar lecciones al llamado Tercer Mundo. La gran narrativa del mundo eurocéntrico ha cesado definitivamente de tener sentido, la interpretación de nuestro tiempo debe convertirse en una visión global que sea aceptable e interesante. Tenemos el deber moral de recordar, una llamada que trasciende la idea de patria.

¿Por qué cree que es importante seguir hablando de México?

México es mi país, no dejo de amarlo a pesar de que ciertamente no es una realidad fácil, pero por su complejidad, continúa siendo para mí  un estímulo creativo inagotable.

POR:  VIRGINIA NEGRO

 

Para saber más sobre Elena Poniatowska:

Fundación Elena Poniatowska Amor A.C.: http://www.fundacionelenaponiatowska.org/biografia.html

Instituto Cervantes: http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/poniatowska_elena.htm

Los Desayunos de TVE (22 de abril de 2014): «Elena Poniatowska: “Tengo muchos libros que escribir, a ver cómo estiro el tiempo”

Un comentario en “Entrevista a Elena Poniatowska: “El deber de la literatura es recordar a los olvidados de la Historia”

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