La risa de la medusa: cuando el periodismo retoma la cuestión femenina.

campos de la ssp

Foto: Julio Muñoz Martínez

Cuando la antropóloga feminista Marcela Lagarde acuñó el término feminicidio para describir la situación de Ciudad Juárez, en México se logró la creación de una Comisión Especial de Feminicidio en el Congreso para investigar el asesinato de mujeres en esa misma ciudad. La propia Marcela Lagarde dirigía la Investigación Diagnóstica sobre Violencia Feminicida en la República Mexicana, por la cual se descubrió que el feminicidio no es exclusivo de la ciudad fronteriza. Los casos se daban en todo el país, sólo faltaba nombrarlos con el término de feminicidio.

La representación de las mujeres en los medios de comunicación y de la violencia que padecen, tiene consecuencias en la reproducción de una cultura patriarcal que está en el origen del tristemente célebre fenómeno de los feminicidios. Es por ello que decimos que además de la violencia física, hay otro tipo de agresión efectiva, que tiene un peso específico y muy fuerte, aunque no se ejerza por medio de cuchillos o un revólver: la violencia mediática. Los grupos más vulnerables – como las mujeres transmigrantes en tránsito por México – que se encuentran en condiciones de total desprotección, padecen con especial crudeza este tipo de violencia.

En la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se evidenció la cuestión de la imagen de las mujeres difundida por los medios. Los aspectos cruciales que se señalaron fueron:

  1. El uso de las imágenes que perpetúan la violencia contra las mujeres

  2. La estereotipización de las mujeres y de sus cuerpos, que conlleva una gramática sexual profundamente disfuncional y violenta.

  3. La falta de acceso de éstas a la expresión y a la toma de decisiones en y a través de los medios.

La mayoría de las personas solamente recibe la información que ofrecen los medios masivos de comunicación, la cual no siempre constituye un espejo de la realidad, particularmente en lo que se refiere a las mujeres. Existen muchos vacíos de información que podrían llenarse, por ejemplo, con datos que suelen manejarse en los círculos académicos y que generalmente no están al alcance de la ciudadanía. El ejemplo del flujo migratorio es paradigmático. Las mujeres migrantes son parte de un engranaje económico y social que está conectado con las maquiladoras, las políticas migratorias, el narcotráfico, la impunidad etc… A pesar de esto, el flujo migratorio, normalmente se considera como un proceso típicamente masculino. Una posible solución podría ser la que recomendó la Plataforma de Acción de Beijing (1995), la cual instó a los gobiernos a promover la participación equitativa de las mujeres en los medios de difusión, incluida la participación en la gestión de los mismos, y a procurar que se distribuyan equitativamente los nombramientos de mujeres y hombres en todos los órganos consultivos, de gestión, de reglamentación o de supervisión de los medios de difusión, tanto privados como públicos. Esto constituye un paso necesario para que las mujeres se impliquen en todo el proceso de comunicación, de tal modo que sean capaces de promover de manera efectiva una mayor visibilidad de las mujeres en las noticias y una representación menos estereotipada.

Algunas estrategias para evitar las agresiones de la violencia mediática son por ejemplo los análisis realizados por el periodismo feminista para fomentar las buenas prácticas, cuyo objetivo es doble. En primer lugar, denunciar la intolerable falta de justicia presente, la opresión, la dominación y la explotación. En segundo lugar, el propósito es preservar la capacidad de celebrar la vida, de abrazar el mundo, de desvelarlo en sus colores. Saber contar historias, vidas con sus dolores, pero también con sus esperanzas, energías, poesía: este el reto de un periodismo femenino, que habla de mujeres olvidadas, y que escribe desde otro lugar.

En la representación mediática de las mujeres migrantes en tránsito por México, se da el caso de una fuerte esterotipación de las mujeres, cuando en realidad estamos hablando de un proceso complejo y valiente. Hablamos de las mujeres que migran, que viajan, y que encarnan el conflicto interior que nos acompaña a todas las personas que seguimos queriendo agarrar la belleza del mundo y, al mismo tiempo, tratando de luchar en contra de su lado injusto e intolerable. Su viaje es un acto de confianza hacia el mundo y hacia la vida: apostar sobre lo que cada uno es capaz de hacer, creer en la propia capacidad de lograr algo.

42 Chiapas

Foto: Julio Muñoz Martínez

Frente a la decisión de comenzar un viaje difícil, guiadas por una confianza en el mundo y en sí mismas, las mujeres migrantes se enfrentan también a todo lo intolerable. A la explotación sexual, laboral, económica etc… Además, se enfrentan a ser silenciadas, y a que su acto, su tentativo de cambiar las cosas, sea ahogado en el olvido, un olvido que todas las mujeres conocemos gracias a la toma de conciencia acerca de la discriminación que padecemos. Ellas encarnan en sus propios cuerpos esta batalla entre celebrar la vida y cambiar la realidad. Ellas tienen la capacidad de confrontarse con el mundo en el cual vivimos, de reflejarlo, comprenderlo y cambiarlo, mientras siguen siendo un trozo del mismo.

En las últimas décadas las mujeres han incrementado su participación en los medios de comunicación; sin embargo, este incremento no ha provocado los cambios necesarios para que los medios muestren la realidad de las mujeres, ni para que éstos transmitan imágenes menos estereotipadas de lo femenino y lo masculino. De ello dan cuenta los resultados del GMMP (Media Watch, 1995): en 1995, el 43% de los periodistas eran mujeres, pero sólo el 17 por ciento de las noticias tenían como sujeto de información a mujeres. En el año 2000, esta relación apenas varió: el 41% de los periodistas eran mujeres y el 18% de las noticias se refirieron a mujeres. La realidad de las mujeres sigue siendo poco contada y cuando se cuenta, es desde una visión androcéntrica del mundo. Con ello se sigue ofreciendo una imagen que refuerza los valores dominantes y favorece los prejuicios sexistas. Las mujeres que trabajan en los medios de comunicación no han llegado a ocupar los espacios de toma de decisiones, lo cual merma su posible incidencia en la elección de contenidos y tratamiento informativo relativos a los temas de interés para las mujeres. De acuerdo con la Federación Internacional de Periodistas, en 2001 las mujeres ocupaban sólo un 1% de los departamentos gerenciales y editoriales, así como de la propiedad de los medios, mientras que su participación entre el total de periodistas rebasaba el tercio (Instraw, 2005L

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Foto: Julio Muñoz Martínez

Además, quiero señalar como la precarización del trabajo periodístico influye negativamente en la calidad general de la producción de la información y en el ascenso profesional de las mujeres periodistas. Este panorama pone de manifiesto que si bien la participación de mujeres en los medios de comunicación se ha incrementado en los últimos años, persiste una clara diferencia entre la participación de mujeres y hombres en lo que se refiere a la toma de decisiones, diferencia que se refleja en la cantidad, posicionamiento y calidad de las informaciones. Lograr una representación equitativa de mujeres y hombres como trabajadores en los medios de comunicación y en el contenido de los mismos, no es tarea fácil y, menos aún, inmediata. Ello se debe a que los medios de comunicación funcionan a través de la interacción de distintas fuerzas: propiedad, control de la estructura editorial, ideología de los profesionales y condicionamientos técnicos y de organización. Al igual que en otros sectores de la economía, la propiedad de los medios de comunicación tiene un carácter monopolista, el cual obedece a intereses económicos que se imponen a las consideraciones sociales. El hecho de que sean sólo unas cuantas empresas, generalmente presididas por hombres, las que acaparan los distintos medios de expresión, impide el ejercicio pleno del derecho a una información plural. Por su parte, la Plataforma de Acción de Beijing (1995) establece que las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones profesionales de difusión, estimulen la creación de grupos de control que puedan vigilar a los medios de comunicación y celebrar consultas con ellos, a fin de velar para que las necesidades y los problemas de las mujeres se reflejen de forma apropiada.

Esta labor se ha desarrollado a nivel internacional mediante los proyectos de Global Media Monitoring Project (MediaWatch, 1995; WACC, 2000). Se trata de incorporar la perspectiva de género en la formación de los periodistas, con el fin de que como profesionales sean capaces de seleccionar las prioridades del acontecer social, considerando en igualdad la participación de mujeres y hombres en la vida social. Con esa formación, los futuros profesionales estarán capacitados para integrar en su quehacer diario códigos éticos contrarios a la discriminación, a los estereotipos de género y a todo aquello que contribuya a no reconocer la participación de las mujeres en la sociedad. Lilia Saul, periodista del medio digital Animal Político34, a la que entrevisté en Ciudad de México, compartió conmigo sus pensamientos acerca del tema:

Las reporteras, las que estamos en las calles, las mujeres, no somos pocas en México. Yo te diría por experiencia personal que somos más que los hombres. Pero los que toman las decisiones son los hombres. Los que eligen que historias de vida contar en una nota periodística son los hombres. Esto es así”. (Lilia Saul, periodista Animal Periódico, Entrevista realizada el 1 agosto de 2013, México D.F.)

La Plataforma de Acción de Beijing (1995) propone, concretamente, fomentar una capacitación que tenga en cuenta los aspectos relacionados con el género para los profesionales de los medios de difusión, incluidos los propietarios y los administradores, a fin de alentar la creación y la utilización de imágenes no estereotipadas, equilibradas y diversas sobre las mujeres en los medios de difusión.

Estos son algunos de los intentos de devolver la palabra a las mujeres migrantes, a sus cuerpos. Todas somos cuerpos políticos, consciente e inconscientemente, aunque lo reconozcamos o no. Hay personas que hacen cosas con sus cuerpos, cosas peligrosas, que resisten con sus cuerpos a un mundo que tal como nos abraza nos puede matar. Hay personas que se exponen a este riesgo, hay que poder contar sus historias.

Curvas y Niebla

Foto: Julio Muñoz Martinez

POR: VIRGINIA NEGRO.

BIBLIOGRAFÍA

CNDH. (2011). Informe especial sobre secuestros de migrantes en México. México D.F.
Disponible en:
http://www.cndh.org.mx/sites/all/fuentes/documentos/informes/especiales/2011_secmigrantes_0.pdf

Conferencia Mundial de la Mujer IV. Declaración de Beijing. Plataforma de Acción (1995), México, Conmujer / UNICEF / Milenio Feminista.

INSTRAW. (2005). Women and the Media: New Challenges. Review and Appraisal of the Implementation of the Beijing Declaration and Platform for Action.

Disponible en:

http://www. un-instraw.org/en/images/stories/Beijing/womenandthemedia.pdf

Spears, George y Seydegart, Kasia. (2000). Who makes the news? Global Media Monitoring Project. London: World Association for Christian Communication.

WACC (2000). Womens’s Programme
Disponible en: http://www.wacc.org. uk/wacc/our_work/projects/gender

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