Notas para la salud (III): Alternativas a compresas y tampones desechables.

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La salud, la economía, el ecologismo y la simple comodidad, son varias de las razones por las cuales cada vez más mujeres están dejando de utilizar las clásicas compresas y tampones desechables en pro de productos más ecológicos.

En este post queremos hacer un recorrido por varias de estas alternativas, pues como ya sabemos, la información sobre la menstruación ha sido, y sigue siendo en muchos aspectos, una cuestión tabú e incómoda para muchas personas. Este hecho fomenta que el conocimiento acerca de otras de formas de cuidar nuestro cuerpo durante el sangrado sea muy restringido, siendo muy poco divulgadas todas las opciones que existen para estar cómodas mientras menstruamos, sobre todo si éstas implican un menor consumo.

Las fórmulas más conocidas para evitar manchar nuestras ropas durante los días de sangrado son las compresas y tampones que podemos encontrar en supermercados y farmacias. En el siguiente apartado vamos a conocer sus principales componentes y lo que ello conlleva en relación a la salud, el medioambiente y la economía.

Los tampones

Este año 2015, debido a las presiones de las consumidoras estadounidenses, Tampax, una de las marcas principales de tampones, decidió hacer pública, sólo en su web en inglés y por primera vez en la historia, la composición de sus productos. Por ello sabemos que éstos contienen:

– un aplicador de papel o plástico con pigmentos de color

– un núcleo absorbente hecho de “algodón o rayón” (fibra artificial con base de celulosa)

– una capa que cubre el núcleo de “rayón y poliéster” o “polietileno y prolipropileno” (plásticos)

– un cordón de “algodón y/o poliéster y una trenza de polipropileno”

– un hilo que conecta el cordón y el núcleo absorbente de “poliéster forrado de algodón”

– fragancias (no especificadas)

Los problemas de salud más comúnmente asociados al uso de tampones son las infecciones menores, los hongos y la sequedad vaginal. Esto puede ocurrir cuando la capacidad de absorción de los tampones altera la flora vaginal, encargada de lubricarla y protegerla, y también si pequeñas partes de éste (fibras) se queden pegadas en las paredes vaginales. Además, pueden producirse irritaciones a causa de los blanqueantes y perfumes añadidos que muchos contienen. No obstante, uno de los problemas de salud más graves alrededor del uso de tampones, es el llamado síndrome de shock tóxico. Éste, causado por toxinas producidas por algunas cepas de la bacteria Staphylococcus aureus, puede afectar tanto a mujeres como a hombres y sus síntomas son parecidos a los de un resfriado, pero pudiéndose acelerar de forma descontrolada, llegando a causar la muerte. Actualmente se cree que el 50% de los casos de síndrome de shock tóxico están relacionados con el uso de tampones, sobre todo por aquellos con gran absorción, cuyo uso puede fomentar un crecimiento anormal de la bacteria que el cuerpo no puede afrontar. Sin embargo, es importante resaltar que el riesgo de padecer este síndrome asociado al empleo de tampones, es muy reducido. Según un estudio de 2014, sólo 3 o 4 de cada 100.000 usuarias de tampones lo llegan a padecer. Grados de absorción adecuados y su sustitución frecuente se describen como claves para prevenirlo.

Dejando a un lado las cuestiones de salud, a nivel de consumo, el empleo de tampones implica un gasto de unos 60 euros anuales y genera 4 kilos de basura no reciclable por usuaria y año. En una población de alrededor de 13 millones de mujeres en edad fértil (más o menos las que viven en el estado español), eso se convierte en 52 millones de kilos de residuos por año en un país de tamaño medio.

Compresas o toallas higiénicas

En el caso de las compresas su composición tampoco aparece en los envoltorios de las marcas más conocidas. Según un comunicado de la empresa Arbora-Ausonia, algunos de los productos contenidos en una compresa estándar son:

mens5-una capa superficial de polietileno

-una segunda capa de poliéster y viscosa

-un núcleo absorbente formado por una capa de celulosa y gel (probablemente de proliacrilato)

-una última lámina de polietileno impermeable.

 A estos componentes habría que añadirles los perfumes y zeolitos antiolor. Con todo ello, tenemos unas compresas hechas mayoritariamente de derivados del petróleo de muy difícil descomposición. Aunque la fórmula de cada compresa varía de fabricante a fabricante, y a pesar de que existen toallas higiénicas desechables hechas 100% de algodón -con un menor impacto ecológico-, la cantidad de residuos generados por el uso de compresas es parecida a la de los tampones. Durante la vida fértil, una mujer puede llegar a desechar más de 13.000 compresas con un costo mensual de unos 5 euros aproximadamente (de nuevo unos 60 euros anuales).

En relación a la salud, siempre dependiendo del tipo de compresa, se achacan a éstas problemas de irritación y hongos por la falta de transpiración y por el roce y contacto de la piel con sustancias derivadas del petróleo.

Ante esta realidad, en los últimos años se han empezado a popularizar alternativas – algunas muy innovadoras, como la a copa menstrual, y otras más bien recuperadas y modernizadas, como las compresas de tela lavables- que permiten el empleo de productos menos nocivos para el cuerpo y el medio ambiente, y sobre todo, que implican la posibilidad de reutilizar y dejar de desechar periódicamente grandes cantidades de residuos no compostables. Algunas de ellas son:

La copa menstrual

Desde hace una década se ha convertido en una de las alternativas más populares a los productos menstruales desechables. Hecha enteramente de silicona hipoalergénica, tiene forma de embudo y se utiliza de forma parecida al tampón, introduciendo el cono flexible en el interior de la vagina. La copa menstrual, a diferencia de los tampones, no absorbe el flujo sino que lo almacena, hasta que lo decidimos retirar vertiendo la sangre recogida en un desagüe o la tierra, para volverla a colocar hasta que de nuevo se llene de flujo menstrual. Sus ventajas principales son el hecho de que no altera la flora vaginal y se puede reutilizarmens7 hasta unos 5 años, siempre que a cada fin e inicio de ciclo se hierva para desinfectar y se conserve en un lugar limpio. Durante la menstruación tampoco debemos preocuparnos de cambiarla cada cierto tiempo, dependiendo de la cantidad de nuestro flujo podemos esperar más de 8 horas y no está desaconsejado dormir con ella puesta.

Tiene una inversión inicial que no es menor, alrededor de unos 30 euros, pero teniendo en cuenta la duración de su uso, es una opción económicamente más rentable que las compresas y tampones desechables. No obstante, hay algunas mujeres que tienen molestias al introducir, retirar y contener la copa de silicona. Para ello es importante escoger una buena medida según el flujo y la capacidad de dilatación de nuestro canal vaginal.

Las compresas o toallas de tela lavables

Otra opción que, sin ser nueva, se ha modernizado y es empleada por muchas mujeres a quienes la copa menstrual les parece incómoda, son las compresas o toallas higiénicas de tela lavables. Las hay con alas, sin alas y con una tira más absorbente que se cambia con más frecuencia. Muchas cuentan con diseños atractivos para eliminar la imagen de aburrida y hospitalaria de las compresas tradicionales.

mens1Sus inconvenientes son que para flujos muy importantes pueden ser insuficientes o tener que ser reemplazadas muy a menudo y, en muchos casos requieren ser lavadas sin mucha demora, o más de una vez para poder eliminar los restos de sangre.

También su inversión inicial es bastante elevada: de los 10 a los 20 euros por compresa, pero tienen la ventaja de que si tenemos cierta mano para coser, las podemos fabricar nosotras mismas, pudiendo durar muchos años.

El tampón de esponja marina

Sin fibras sintéticas ni blanqueantes, los tampones de esponjas marinas se emplean como el tampón tradicional. No obstante, son animales invertebrados marinos, con lo cual hay que ser consciente que su uso implica el consumo animal. Si bien estos animales se reproducen de forma muy rápida, la industria de las esponjas (dirigida a la higiene general) ha hecho decrecer mucho su presencia en zonas como Florida, donde existía una fuerte actividad económica a su alrededor. Para su uso como tampón, hay que comprar aquellas expresamente comercializadas para ese objetivo, pues no cuentan con químicos y están debidamente desinfectadas. Para su aplicación hay que previamente humedecer la esponja y luego colocarla en el interior de la vagina. Transcurridas entre 2 y 5 horas será necesariomens4 sacarla para escurrir el flujo y enjuagar la esponja con agua para volver a introducirla. Al final del ciclo se lavan con jabón antiséptico y se dejan secar hasta el próximo periodo. Una de sus virtudes destacadas es que se pueden llevar puestas durante las relaciones sexuales con comodidad.

Tienen un coste de unos 5 euros y duran de 6 a 12 meses. Como inconvenientes más importantes podemos resaltar que no cuentan con aplicador y duran menos que las 2 opciones anteriores.

Ropa interior absorbente

Su lanzamiento comercial es muy reciente y se trata de prendas de ropa interior: bragas, culottes y tangas de aspecto común, que a través de la combinación de varias capas que contienen elementos como algodón, fibras de plata (antibacterianas), nailon y spandex permiten almacenar el flujo tal como lo haría una compresa. Una vez sentimos que no se puede almacenar más sangre (algunas marcas apuntan a que algunos modelos pueden aguantar lo mismo que dos tampones), se echa a lavar. La ropa interior absorbente se puede lavar a máquina, pero sólo usando agua fría y no empleando suavizantes que podrían alterar la capacidad de absorción.

Todo ello permite un producto para el uso menstrual reutilizable con un coste que ronda los 25 euros por pieza.

El libre sangrado

Esta es una de las opciones más difíciles, ya que requiere de unas condiciones ambientales específicas. Sin embargo, muchas mujeres son capaces de controlar la expulsión de flujo menstrual de forma que no sea necesario usar ningún mecanismo de recogida de la sangre. Normalmente el útero va expulsando el flujo menstrual de forma salteada a través de las contracciones uterinas, con la técnica del libre sangrado lo que se pretende es ser capaces de sentir con antelación en qué momento el útero va a liberar sangre y retenerla hasta llegar a un lavabo. Esto requiere un cierto conocimiento del propio cuerpo para reconocer las ganas de orinar, el dolor en el bajo vientre, la sensación de goteo o cualquier otra reacción que hayamos observado precede a nuestra expulsión menstrual. Por ello, es una técnica recomendable para practicar en momentos de tranquilidad y donde tengamos un lugar para evacuar el sangrado, por ejemplo, cuando se está en casa por un largo rato.

Su coste económico y medioambiental es nulo.

Hasta aquí llegan nuestras propuestas, esperamos que la información haya resultado de utilidad y a partir de ahora seamos un poco más libres a la hora de elegir nuestra forma de menstruar.

*Hemos procurado no publicitar ninguna marca en concreto, para aquellas personas interesadas en alguno de los productos mencionados aseguramos que con una rápida búsqueda en internet o consulta en alguna tienda de productos naturales se pueden tener al alcance una amplia gama de productos.

POR: SILVIA BELLÓN.

Algunas fuentes consultadas:

Tampones:

http://www.eldiario.es/sociedad/fabricantes-tampones-acceden-primera-hechos_0_446555918.html

http://tampax.com/en-us/tips-and-article/whats-in-a-tampax-tampon

http://www.evaxtampax.es/sindrome-del-shock-toxico

http://www.seattletimes.com/health/a-new-generation-faces-toxic-shock-syndrome/

Compresas:

http://revista.consumer.es/web/es/20091101/actualidad/analisis2/75267_2.php

Esponja marina:

http://yeztli.com/preguntas-frecuentes-sobre-tampones-de-esponja-marina/

Ropa interior absorbente

https://www.shethinx.com/pages/faq

Libre sangrado:

http://www.lacopamenstrual.es/sangrado-libre-menstruacion-consciente/

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