Notas sobre salud (II): SPM ¿enfermedad, locura… o algo más?

El SPM, síndrome premenstrual, es algo que a la mayoría nos suena: quizás nos lo han diagnosticado, nos parece sufrirlo, lo hemos leído en la prensa o lo hemos escuchado en comentarios sobre la irritabilidad de algunas mujeres en los días previos a la menstruación. La confusión que reina a su alrededor, tanto en la literatura médica, como en los discursos cotidianos, y las implicaciones que ello puede tener en la vida de muchas mujeres, nos han llevado a intentar esbozar algunos puntos relevantes para fomentar una lectura crítica sobre el tema.

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Su definición como síndrome fue acuñado por primera vez en 1953 en Inglaterra por la doctora Dalton y el doctor Greene, quienes ampliaron el abanico de síntomas a los que se asociaba la Tensión Premenstrual, descrita en la medicina moderna por primera vez en 1931 por el doctor Frank. Hoy en día, los casos más severos de SPM, forman parte bajo el nombre de Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM) del DSM-IV dentro del apartado de trastornos del estado de ánimo no especificados. Éste incluye síntomas como: estados de ánimo deprimidos, ansiedad, enfado, sensación de incapacidad para concentrarse, fatiga, hipersomnia o insomnio, sensación de estar fuera de control y a nivel físico, “hipersensibilidad o aumento del tamaño mamario, dolores de cabeza, molestias articulares o musculares, sensación de hinchazón o ganancia de peso”
(vid p.283)

Las hipótesis principales acerca de sus causas están relacionadas con “niveles anormales de estrógenos, progesterona, FSH, LH, cortisol, andrógenos, hormonas tiroideas, opioides endógenos y serotonina” y su tratamiento va desde cambios en la dieta y el nivel de ejercicio, hasta la toma de fármacos, en su mayoría antidepresivos (vid. p.282), o tratamientos hormonales, aún de dudosa efectividad. Un estudio de 2011 sobre la prevalencia del SPM en España habla de un 73,72% de mujeres afectadas, en mayor o menor medida, y en su grado severo, el llamado TDPM, un 1,5%. Es decir, más de la mitad de la población en edad reproductiva del país padece molestias más o menos severas los días previos a la menstruación.

¿Sin embargo, debemos aceptar sin más que el 73,72 % de mujeres sean catalogadas como víctimas del SPM, cuando ni siquiera existe un consenso respecto a su diagnostico y tratamiento? ¿Qué implicaciones sociales tiene?

GRÁFICOCon una superficial búsqueda en la prensa española de los últimos años encontramos varios artículos que son, por lo menos, inquietantes respecto al tratamiento popular del SPM: en 1982, El país se hacía eco de dos casos en que este síndrome había sido aceptado como atenuante de pena en asesinatos cometidos por mujeres en Estados Unidos e Inglaterra; el ABC en 2014 publicó dos artículos sobre el SPM en los que citando a un estudio impulsado por la SEGO, Sociedad Española de Ginecología y Obstetricía, se decía que el SPM estaría detrás del 30% de los divorcios (“siempre que exista «un sustrato ambiental o profesional»”), y otro donde literalmente se habla del SPM como un síndrome que “genera un elevado coste social y económico porque las mujeres que padecen un síndrome premenstrual severo causan un promedio de ocho días de baja al año, y 1.500 días a lo largo de su vida laboral”.

Es decir, argumentos que de nuevo sostienen que la fisiología de las mujeres, aquello que no se puede cambiar, es la causa de su irracionalidad (hasta el punto de cometer asesinatos) e incapacidad para trabajar al mismo nivel que los hombres.

Ante la gravedad de las consecuencias que ello puede tener en la vida de miles de mujeres, varias críticas importantes se han hecho a las formas actuales de catalogación y tratamiento del SPM (vid. Matusevich&Pieczanski y García Porta). Algunas de ellas son las siguientes:

Por una parte, tal como critican varios estudios, existe una falta de soporte científico problemática, tanto para su diagnostico (síntomas muy extensos y variados), como para su tratamiento. Por ejemplo, varios trabajos critican el excesivo énfasis en buscar la causa en trastornos hormonales sin atender a la realidad personal y social de las mujeres afectadas, obviando la influencia que factores sociales y las relaciones de poder tienen en la salud de las personas. Asimismo, varias autoras feministas (Laws, Martin, Rodin, Chrisler y Caplan) ven muy peligrosa la actual patologización y medicalización de los procesos femeninos sin una base adecuada. Algunos síntomas que no tienen por qué ser siempre negativos, como por ejemplo algunos de los asociados al SPM: ira, necesidad de descanso y aislamiento, posturas firmes o el simple llanto se catalogan como reflejos de una enfermedad que hay que corregir, excusando de esta forma aquellos comportamientos “inadecuados” por parte de las mujeres, y haciéndolos desparecer bajo la influencia de fármacos. Una tendencia que logra que las mujeres dejen de estar locas para estar enfermas.

SARAFEMAnte esta situación, parece clara la opción de rechazar el empleo del término SPM como una forma de evitar la patologización masiva de los cuerpos de las mujeres, tal como propone Magda Porta García en su artículo. Parece clara también la opción de rechazar el negocio farmacéutico que maquilla el Prozac de rosa y morado, como si se tratará de otro medicamento, especialmente creado para el SPM, tal como ha hecho la compañía Ely Lilly, bajo el nombre de “Sarafem” (Sara, la esposa de Abraham, que milagrosamente superó su infertilidad). Pero, ¿qué hacemos mientras con nuestro dolor?, ¿existe alguna alternativa a la disyuntiva entre estar loca y estar enferma?

Algunas tendencias que podemos englobar bajo el nombre de “menstruación consciente” (vid. lista de referencias) abogan por positivizar y ver al ciclo menstrual como una fuente de conocimiento personal, aprendiendo a respetar los descansos y las necesidades específicas de cada una, observando qué acciones, alimentos y actitudes alivian el malestar y la culpa que generan los estados asociados a la llegada de la menstruación, reduciendo poco a poco los tabús alrededor del ciclo.

No obstante, no hay que olvidar que casos graves como el denunciado en este artículo de eldiario.es necesitan de una atención médica a la altura e investigaciones, tanto en el ámbito médico, como en el ámbito social, que arrojen luz a un fenómeno que sólo en el estado español parece afectar a casi la mitad de la población. Unos datos considerables, ¿no os parece?

POR: SILVIA BELLÓN

BIBLIOGRAFÍA:

Matusevic, Daniel y Pieczanski, Pedro. 2008. “La medicalización del sufrimiento femenino: el Trastorno Disfórico Menstrual” en Vertex, Vol XIX. pp. 280-292. En línea: http://www.polemos.com.ar/docs/vertex/vertex81.pdf#page=41

García Porta, Magda. 2006. “Síndrome Premenstrual (SPM): Aproximación Crítica” en AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, Ed. Electrónica, Vol. 1, N. 1. Enero-Febrero 2006. Pp. 80-102. En línea: http://www.aibr.org/antropologia/01v01/articulos/010105.pdf

Laws, Sophie. 1990. Issues of blood. The politics of menstruation. London: Macmillan.

Martin, Emily. 1992. The Woman in the Body. 2 ed. Boston: Beacon Press.

Rodin, Mari. 1992. “The social construction of Premenstrual Syndrome”. Social Science & Medicine, 35(1): 49-56.

Chrisler Joan C., Caplan Paula. “The strange case of dr. Jekyll and ms.Hyde: How pms became a cultural phenomenon and a psychiatric disorder”. Annu Rev Sex Res 2002; 13: 274-306.

Artículos de prensa:

http://www.eldiario.es/retrones/Trastorno-Disforico-Premenstrual-TDPM_6_123947607.html

http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/mujeres-padecen-sindrome-premenstrual-medida_0_316719503.html

http://elpais.com/diario/1982/08/10/sociedad/397778402_850215.html

http://elpais.com/diario/1999/10/05/sociedad/939074421_850215.html

http://elpais.com/diario/2004/10/02/agenda/1096668008_850215.html

http://www.abc.es/sociedad/20140510/abci-sindrome-premenstrual-divorcios-201405092125.html

http://www.abc.es/sociedad/20140510/rc-ocho-dias-baja-culpa-201405100753.html

Recursos menstruación consciente:

http://www.elcaminorubi.com/

http://viajealciclomenstrual.com/

http://www.mooninsideyou.com/v2/en/

http://www.pikaramagazine.com/2011/09/elogio-de-la-regla/

Pintura:

Johann Heinrich Füssli,Die washnsinnige Kate, 1806-1807.

Un comentario en “Notas sobre salud (II): SPM ¿enfermedad, locura… o algo más?

  1. Está bien seguir investigando, porque saber que no estás sola, que es algo físico, que tiene nombre, te aleja del aislamiento y te acerca a la comprensión de ti misma y de los demás. Seguir sabiendo y seguir compartiendo son las claves en mi opinión.

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