Los hombres que odiaban a las mujeres (feministas)

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No es un secreto que el feminismo no es el más popular de los rótulos con que identificarse. Si eres de izquierda o marxista, si eres vegetariano o vegano, si eres anticapitalista, ecologista o antirracista, son todas buenas opciones y en general bastante respetadas, tal vez no compartidas, incluso pueden despertar algún debate, pero en general se respetan, porque al final y al cabo son posiciones que están ligadas con la igualdad, la justicia y el bienestar común. El feminismo es también una corriente o movimiento que apunta a esos ideales: la igualdad, la justicia y el bienestar común, sin embargo, despierta todo de tipo de reacciones virulentas, desde la ridiculización o la desacreditación, hasta los ataques violentos y la persecución.

Si bien dentro del amplio espectro del feminismo hay grupos o individuos que se abanderan con un feminismo anti-hombre, no se puede desconocer que son muy minoritarios, y en último caso, no habría que ser tan efusivo a la hora de atacar a esta minoría dentro de la minoría, ya que aunque no vayan por delante con la consigna de “ofrecer la otra mejilla”, no podríamos decir es una minoría peligrosa, no han hecho ningún atentado, no han empobrecido ningún país, no han declarado ninguna guerra, no han explotado a ningún grupo étnico, a ninguna clase social, ni a nadie que yo recuerde. Se les considera personas espantosas, que merecen lo peor es porque alguna vez le dijeron a un hombre que se fuera a la mierda, lo hicieron callar o no lo admitieron alguna reunión o festival.

Pero aunque los ataques al feminismo no son nuevos, lo que me ha llamado la atención últimamente es que me he encontrado muchas notas, post, y noticias relativas a movimientos de hombres y de mujeres que se declaran anti-feministas o en algunos casos meninistas (término que alude a personas que se identifican con un pseudo colectivo que parodia al feminismo y que nace como una cuenta de Twitter que utiliza las estrategias del feminismo para reclamar los derechos de los hombres occidentales, que se sienten oprimidos y violentados por el feminismo) Los he encontrado atacando post y publicaciones feministas (fenómeno que identifica y analiza de manera bastante completa este articulo), hablando contra el derecho al aborto o haciendo crítica de cine, están bastante activos en la web y parece que aunque sus argumentos no tienen ningún fundamento o sentido y sus demandas son absurdas, suman adherentes con gran rapidez.

Estos grupos no podríamos decir que demanden algo concreto, más bien existen para atacar a las mujeres y al feminismo, algunos simplemente están enojados porque las chicas con las que quisieran salir no les hacen caso, porque son muy bajitos o no tienen coche, y al mismo tiempo, se burlan de las campañas feministas que denuncian los estereotipos irreales de belleza y de género; otros son mucho más serios en relación a la articulación del discurso y los niveles de misoginia que despliegan y por último, hay aquellos que rechazan el feminismo por identificarlo con hembrismo .

En el primero de los casos podríamos encontrar el llamado meninismo, que a través del “humor” y la parodia descalifica al feminismo, pero más bien a las mujeres en general. Lo preocupante, o al menos lo que me preocupa de este caso, es que no se entiende si es una “broma” , si realmente no tienen ni idea de lo que hablan, si no comprenden lo que es el feminismo o si conscientemente tratan de confundir y desprestigiar un movimiento social con algún fin misógino. Y esto es preocupante porque utilizan la misma estrategia desarticulante que afecta a las mujeres de los países occidentales en la vida cotidiana, esa estrategia sucia de decirte: “era una broma no seas histérica”, “es solo un cumplido no te estoy acosando”, “te lo estás imaginando, estás paranoica”, estrategia que a la larga te hace creer que realmente estás rocio2paranoica o loca y que el machismo que detectas, en realidad no es tal, es sólo una interpretación infundada de un hecho puntal que no tiene nada que ver con una estructura de desigualdad. O como cuando dices algo relativo a los derechos de las mujeres y te dicen: “pufff, qué densa”, como si ya estuvieran hartos de hablar de los derechos de las mujeres todo el día y les estuvieras arruinando su diversión. En fin, este tipo sutil de machismo me parece el más peligroso, porque es el que no se percibe, el que se vuelve sin darnos cuenta en moda, en norma, en discurso masivo, y se apropia de los discursos, lenguajes y estrategias de aquello a lo que ataca como forma de camuflaje.

El segundo de los casos, aunque es más radical y directo, parece ser, por lo mismo, menos efectivo, ya que con un discurso abiertamente misóginos, sólo atrae a aquellos sujetos que se identifican a consciencia con dichos discursos, que dicho sea de paso, exponen argumentos conspiracionistas contra el feminismo que parecen parte del argumento de una ficción distópica. En último termino, estos movimientos anti-feministas, exponen a la luz las ideas más extravagantes y extremistas y a aquellos que se identifican con ellas. Y como la sabiduría popular nos enseña, siempre es mejor “conocer a tu enemigo”.

Por último, se encuentran algunos grupos y campañas llevadas a cabo a través de redes sociales con el slogan “mujeres contra el feminismo” u otros similares. Este caso particular, a mi modo de ver, es una consecuencia de la desinformación y la ignorancia, producto de que a las mujeres se nos ha negado nuestra propia historia. La historia de las mujeres, o al menos del feminismo, no forma parte del currículo educativo y una gran parte de lo que nos llega, por ejemplo, desde los medios de comunicación de masa no es más que una caricatura con la cual no es deseable identificarse.

En este sentido, más que generar rechazo, el feminismo genera preocupación, y desanima ver que, después de todo, hay mujeres que rechazan su propio legado, pasando por alto que el simple hecho de poder expresar sus opiniones de forma pública es una consecuencia de las luchas por la igualdad de género.

rocio3En resumen, parece ser que cada vez que las mujeres demandan algún derecho, se organizan para denunciar algún abuso o simplemente restan protagonismo al personaje masculino en una película de acción (tremendo alboroto por el supuesto “feminismo” detrás de la nueva secuela de Mad Max) hay quienes se sienten profundamente atacadxs.

En este escenario todos estos grupos o “personas activistas” han encontrado un espacio especialmente receptivo en las redes sociales para propagar sus ideas y para atacar impunemente. Con respecto a este tema, el artículo del periódico Diagonal, Neomachismos, nuevos ataques nuevas respuestas, nos plantea que uno de los factores más interesantes de tener en cuenta en relación a estos neomachismos del ciberespacio, es precisamente el soporte desde el cual existen, escenario relativamente novedoso y que en cierta forma, desborda las estrategias feministas edificadas hasta ahora, y exige el desarrollo de nuevas formas de respuesta. Frente este escenario el feminismo una vez más se ve en la necesidad de abrir el debate y crear resistencia. Sin duda una pelea que nunca termina.

 

Pd: No he incluido en este artículo ninguna referencia concreta a los grupos meninistas, anti-feministas o de mujeres contra el feminismo, de forma consciente, para no darles más visibilidad, ni hacerles ninguno tipo de publicidad. En cualquier caso, en los dos artículos citados hay enlaces que redirigen a algunos ejemplos concretos.

POR ROCÍO CANO.

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