Jane Jacobs, la mujer que soñó con ciudades mejores

 

“Cities have the capability of providing something for everybody, only because, and only when, they are created by everybody”

Jane Jacobs

Jane Jacobs

Jane Jacobs

Jane Jacobs, nacida el 4 de mayo de 1916 en Pensilvania, es sin duda una figura clave para quienes somos amantes de la ciudad y la vida que creamos en sus rincones. Esta pensadora y activista, que pasó la mayor parte de su vida entre Nueva York y Toronto, llegó a convertirse en una de las pocas voces de mujer dentro del urbanismo, un ámbito que durante la década de los sesenta estaba altamente masculinizado y era muy poco permeable a autoras que, como Jane, se atrevieron a poner en entredicho las virtudes de la corriente modernista y su distribución funcional de las ciudades.

Muerte y vida de las grandes ciudades, una de sus obras más famosas,  vio la luz por primera vez en 1961 y ha sido traducida a varios idiomas, logrando influir en las corrientes más actuales de la arquitectura y los estudios urbanos. A través de este texto, tratará de acercar a sus lectorxs los que, en su opinión, deben ser los nuevos principios de un urbanismo basado en las personas y capaz de reconstruir las ciudades de nuestro tiempo. Esta es pues una obra imprescindible para todas aquellas personas que nos interrogamos acerca de lo que sucede en las ciudades, especialmente por cómo se van creando procesos de diferenciación y desigualdad que afectan a la vida de sus habitantes.

Greenwich Village

La imagen corresponde a Greenwich Village, barrio situado en el oeste de Manhattan en el que Jane Jacobs residió durante años y que menciona con frecuencia en su obra.

En este sentido, quien se decide a ojear este volumen, tiene en sus manos pieza maestra si lo que quiere es apostar por nuevas formas de analizar los fenómenos que alberga la ciudad y alejarse de parámetros objetivos, realistas y considerados “legítimos”, a menudo vacíos de la experiencia cotidiana que les da sentido. Es decir, la insistencia de esta autora en trabajar sobre sus propias experiencias, junto con sus ejemplos sobre el barrio neoyorquino de Greenwich Village, donde transcurrió gran parte de su vida, nos trasladan a su particular reflexión sobre la ciudad, centrada en aquellos lugares que conoce, que ama y que vive, un modo de observar las urbes que sin duda fue rompedor en los años 60.

Jane Jacobs nos recuerda que la ciudad está hecha para ser disfrutada, para ser vivida y sentida, poniendo en el centro de su reflexión las necesidades de sus habitantes, pero sobre todo, abriendo la posibilidad de que ellas/os mismas/os, al margen de si poseen o no conocimientos específicos sobre planificación urbana y arquitectura, sean capaces de implicarse y razonar sobre su malestar en los espacios que habitan. Es más, sus palabras esconden una crítica a los saberes expertos y alejados de las personas, pues con un lenguaje ingenioso y ocurrente, arremete contra ese urbanismo abstracto, deshumanizado y tan alejado de la realidad de las ciudades, que se torna absurdo y carente de sentido. Jane, con toda seguridad, provocó escozores en el ego de más de un arquitecto o urbanista, pues desmitificó el misterio de su profesión, hizo alusión a sus errores y propuso una lógica aplastante y tan frecuentemente denostada por los saberes técnicos y académicos: la de la experiencia y el sentido común. En definitiva, puede decirse que la autora, logra con gran maestría acercar el tema del urbanismo y la planificación a la experiencia diaria.

Además de eso, introdujo criterios para medir el bienestar que reporta una ciudad a sus habitantes que hasta ahora no se tenían muy en cuenta en la supuesta “racionalidad” del urbanismo modernista, como por ejemplo la accesibilidad a los espacios, la revalorización de los lugares públicos como punto de encuentro e intercambio, o el fomento de barrios mixtos, o lo que es lo mismo, con capacidad para combinar diversos usos y funciones – residenciales, comerciales, laborales, de servicios etc. -. Gracias a todas estas propuestas, es capaz de anticiparse a planteamientos posteriores, pues nos propone un método para hacer frente a cuestiones sobre la ciudad “que ahora definimos como enfoque integrado de los vectores ambiental, social, económico y urbanístico, y en el que tenemos puestas actualmente nuestras esperanzas para abordar los complejos problemas urbanos” (Velázquez Valoria 2000: 71).

Hoy en día, su figura sigue siendo una fuente de inspiración para todos aquellos proyectos urbanos, que basándose, por poner un ejemplo, en el mapeo de la vida cotidiana, nos plantean nuevos desafíos y puntos de vista para analizar los ritmos de vida en las ciudades actuales. Es el caso de una iniciativa que funciona en algo más de 130 metrópolis repartidas por distintos países del mundo, más conocida como Jane’s Walk, y que consiste en paseo colectivo cuyo fin es reconocer los espacios que componen la ciudad, la historia que ha dado forma a sus rincones, o incluso la capacidad que han tenido estos lugares para reforzar una segregación basada en el género. Ciudades como Granada, Sevilla o Bilbao, entre otras, han acogido durante el pasado fin de semana estas caminatas. En ellas, mediante el intercambio de opiniones y experiencias sobre el uso diario de la ciudad, se busca fomentar el encuentro entre vecinas y vecinos para poner en práctica esas redes de solidaridad que propuso nuestra autora y hacer realidad el precepto de ciudades creadas por y para quienes las habitan.

Han pasado ya nueve años desde el fallecimiento de esta gran pensadora, en abril de 2006, y sin embargo, creemos que su visión sobre las urbes y la manera de gestionarlas fue y sigue siendo completamente revolucionarla. Hoy queremos recordarla, pues es fundamental visibilizar y resituar planteamientos como el suyo, sobre todo porque son aquellos que hoy conforman la filosofía de muchos de los colectivos y movimientos sociales que trabajan por el derecho a una ciudad más igualitaria y pensada para las personas. Es importante tener claro de dónde venimos y reconocer el esfuerzo de quienes han inspirado las batallas por mejorar nuestras ciudades. Jane Jacobs es, sin duda alguna, una de esas personas.

Por: Paula Pérez Sanz

FUENTES

JACOBS, JANE. 2011 [1961]. Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitan Swing.

VELÁZQUEZ VALORIA, ISABEL. 2000. “El tiempo de las cerezas, reflexiones de la ciudad desde el feminismo”, en Zehar, nº 43, pp. 67-73.

 

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