El aborto en Chile. Capítulo 2: La lucha continúa

No soy periodista, por lo tanto, no escribo este texto con la intención de informar de hechos ocurridos, tampoco soy una opinadora, lo que pueda o no decir sobre un tema, no tiene una repercusión mediática y tampoco soy una escritora capaz de mover conciencias o encender a las masas, soy simplemente una mujer chilena, que ha abortado y que también ha parido un hijo, y que, ante todo, ha sido moldeada mental, emocional y físicamente por un sistema que cada vez que una mujer intenta alzar la voz, que intenta salirse de los estrechos márgenes que la han definido, que se harta de aceptar injusticias y someterse sin oponer resistencia,  reacciona volcando toda su maquinaria de violencia (simbólica y material) para volver a colocarla en su lugar.

Desde este lugar, que es un cuerpo, que es una geografía, una experiencia y una memoria, me sitúo para expresar dos cuestiones que me han movido a la reflexión estos últimos días. Ambas tienen que ver con la marcha por el aborto libre que se produjo el 25 de julio en Santiago de Chile.

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Fotografía aparecida en la página web http://www.humanas.org el día 26/07/2018

En primer lugar, y es lo que creo que debe imponerse, es la alegría que me causa que, en Chile, se haya al fin consolidado un movimiento feminista y de mujeres que es capaz de articular un discurso y una lucha, y que además se hermanen con las luchas afines de las mujeres en otros países de Sudamérica. Esto no es poca cosa, y tampoco es una moda, es un movimiento que se está dando a nivel global y que está cobrando una fuerza enorme, lo que me lleva inevitablemente al segundo punto (por desgracia). El hecho de que este movimiento, al pasar de ser la invisible manifestación de grupos aislados que exigían derechos básicos para las mujeres, a ser un movimiento organizado y masivo que se impone y que genera alianzas entre mujeres, se ha transformado en una amenaza para aquellos grupos reaccionarios e intolerantes, que son incapaces de aceptar la pérdida de su privilegio de imponerse sobre lxs otrxs.

En la marcha se vieron desplegadas de forma explícita estos mecanismos de resistencia patriarcal, los intentos de sabotear la marcha con barricadas realizadas por sujetos encapuchados; los carteles ofensivos y violentos: “Esterilización gratuita para las hembristas”; la simbología desplegada (fascista y nazi, además reforzada por sangre y viseras de animal);  la violencia física materializada en los cuerpos de tres mujeres apuñaladas y otras muchas personas agredidas, y la apatía frente a estos sucesos tanto por los cuerpos de seguridad, en el lugar y momento mismo, como de las autoridades de gobierno luego, dan para un análisis largo y complejo.

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Fotografía por El Desconcierto / 25.07.2018 @eldesconcierto

Creo que este análisis debe comenzar con una necesaria vuelta de tuerca, cambiar nuestra mirada y atacar a estos sujetos (porque, aunque haya mujeres involucradas es un dispositivo machista y misógino), no solo con el discurso de las represalias legales o el repudio público, que claramente deben existir y se deben demandar, sino también haciéndoles frente desde los discursos y la construcción simbólica. Hay que ridiculizarlos, hay que exponerlos como lo que son: cobardes, hay que gritarles a la cara que entendemos su motivación: están asustados, amedrentados y  sabemos que ante la IMPOTENCIA que sienten al darse cuenta de que sus creencias y sus “valores” están condenados a ser considerados anacronismos bárbaros de una época poco civil, y ante  la falta de argumentos para defender sus privilegios excluyentes y que se sostienen exclusivamente en el sometimiento de Otrxs, la única forma que tienen o conocen para contraatacar es el terrorismo, el despliegue de violencia, la intimidación, pero claro, a cara cubierta. Estos sujetos están cagándose en los pantalones porque se están convirtiendo en una minoría IMPOTENTE, de ahí sus reacciones brutales y virulentas, que no son demostraciones de poder, sino todo lo contrario. Sin embargo, no debemos sentir ninguna empatía por ellos, no debemos perdonarlos, no debemos desestimar la amenaza que representan estos discursos de odio, tampoco debemos verlo como un hecho aislado y sin sustancia, debemos combatirlo, evitar que se expanda ese odio, porque un idiota desesperado e impotente es un arma cargada. Debemos restarles poder, quitarles la capacidad de asustarnos, de hacernos dar un paso atrás, porque ya no somos esa pobre mujer sola, indefensa, vulnerable a la que tanto les gustaba tener bajo control. Ahora, y cada vez más, somos una fuerza colectiva, una hermandad de mujeres, que no les vamos a tener miedo porque no estamos solas y sabemos que somos fuertes y también estamos enojadas, pero a diferencia de ellos, tenemos armas mejores que la brutalidad para defendernos y para luchar por nuestros derechos.

Fotografía por El Desconcierto / 25.07.2018 @eldesconcierto

Otro asunto importante para el análisis de estas cuestiones es la responsabilidad del gobierno y los medios de comunicación masivos. Me parece que frente a un abierto llamado a ejercer violencia física sobre las mujeres (grupo mayoritario de la población) y frente a las agresiones sufridas, lo primero que debería haber sucedido es que el gobierno y la oposición respondiera de forma contundente, pero, además, debería responder no solo repudiando los actos de intolerancia en general, sino estos en contra de las mujeres de forma particular. Sin embargo,  para hacerlo tendría que apoyar a los movimientos de mujeres y sus demandas, en caso contrario, el mensaje se vuelve contradictorio y absurdo: cómo se puede tomar en serio el repudio del gobierno a las demostraciones de violencia misógina, cuando la propia legislación lo es, y son ellos los que se resisten a cambiarla. Si las leyes, el gobierno y todo un sistema considera que las mujeres no son sujetos y que sus cuerpos deben ser expropiados para la reproducción, entonces ese gobierno está autorizando a que se nos considere como tales.

Organizaciones feministas realizan manifestaci—n en plaza Baquedano

Publicado por: María José Villarroel el viernes 27 julio de 2018 en: http://www.biobiochile.cl

Por lo tanto, no hay solo que ver estos hechos como la manifestación de una violencia ejercida por grupos extremistas particulares, sino como la encarnación de un sistema cultural, social y político, que es patriarcal, machista y misógino y que estructuralmente ejerce violencia sobre las mujeres de este país.  Así que, hermanas, a seguir luchando, hay que ser valientes y no dar ni un paso atrás.

TEXTO: ROCÍO CANO

 

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Lanzamiento del monográfico “La ciudad, visiones críticas”

Desde La Trama, Formación-Investigación os invitamos a leer nuestro segundo monográfico, esta vez sobre la ciudad, sus conflictos, retos e iniciativas ciudadanas, temas que, aunque cada vez más populares, no queríamos dejar de tratar desde nuestro particular punto de vista y el de las más de 18 personas que han participado en esta publicación, a quienes aprovechamos para agradecer, una vez más, su valiosa contribución.

En La ciudad, visiones críticas vais a encontrar entrevistas, ensayos, relatos, crónicas testimoniales, textos poéticos y artículos de opinión que, desde los feminismos, el conocimiento encarnado, el activismo en torno al derecho a la ciudad y la investigación social, pretenden aportar riqueza a los debates actuales sobre aspectos como la relación entre género y ciudad; las resistencias ante la ciudad neoliberal; la turisficación; los efectos de la burbuja inmobiliaria; la segregación racial; la pobreza o los desequilibrios medio ambientales que hoy en día se dan encuentro en nuestras calles.

Suena interesante ¿verdad? ¡No te lo pierdas!

portada. LaTrama. La ciudad visiones críticas.

Descárgalo en PDF pinchando aquí

o mira nuestra publicación en línea: aquí.

Si te ha gustado, te invitamos a echar un vistazo a nuestro anterior monográfico sobre La Soledad.

 

POR: La Trama.

 

Mujeres que corren con los lobos: el cuento como medicina del alma.

 

“Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción”

Clarissa Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos.

 

www.pinterest.es

Imagen de Pinterest: https://pin.it/oqmet5onfvqhl3

Clarissa Pinkola Estés, psicoanalista junguiana, poeta y cantadora es conocida sobre todo por ser la autora del libro Mujeres que corren con los lobos, obra de fama mundial, que tardó más de 20 años en escribir y cuyas más de 700 páginas rezuman poesía, sabiduría y mimo como pocas obras en la literatura universal. También conocida como guardiana de cuentos, la autora bebe de la herencia de su doble origen étnico, empapándose de la tradición esencialmente oral de las mesemondók, ancianas húngaras contadoras de cuentos, y de las cantadoras mexicanas, a cuyo estudio y rescate dedica su vida.

A través de un minucioso análisis de cuentos de tradición popular, Clarissa Pinkola Estés realiza en Mujeres que corren con los lobos un alegato a favor de la despatologización del yo salvaje y, especialmente, del yo salvaje más enterrado y perseguido en la cultura, el de las mujeres. Para ello, la autora construye el arquetipo de la Mujer Salvaje, el cual representa a la mujer capaz de confiar en sí misma, respetarse, darse espacio, aprender de los errores y alejarse de quien la daña. La Mujer Salvaje es aquella que se permite conocerse a sí misma, y por ende, reconocer su propia naturaleza salvaje, es decir, sus verdaderas necesidades y deseos.

Según la autora, tal como demuestran los cuentos populares, en el fondo de nosotras tenemos las claves y la fuerza para capear la tempestad y saber llegar a un puerto seguro: “Aunque nos sintamos presionadas por los más deformados mensajes culturales o psicológicos, aunque un depredador ande suelto en la cultura o en la psique personal, todas podemos oír las instrucciones salvajes iniciales y seguirlas” (Pinkola, p.607). Instrucciones, muchas veces encerradas en mitos y cuentos antiguos, que a pesar de capas y deformaciones culturales que convierten a las sabias en brujas, y borran y camuflan las referencias sexuales y paganas, consiguen conservar la esencia de esa sabiduría ligada a lo salvaje e instintivo, clave, según la autora, para una vida íntegra.

Por ello, a pesar de que nuestra cultura desprecia el valor de lo salvaje -sobre todo si está relacionado con lo femenino-, convirtiéndolo en peligroso, tachándolo de demoníaco, animal y voluble, Clarissa Pinkola Estés reivindica su poder, encarnado en la Mujer Salvaje, para evitar ser desposeídas de los recursos psicológicos y espirituales que nos permiten ser dueñas de nuestra vida. La Mujer Salvaje, dirá la autora, como el lobo, ha sido arrinconada hasta casi la extinción por el patriarcado en su versión de depredador psicológico.

A pesar de que Clarissa Pinkola Estés utiliza un lenguaje que puede chirriar en los discursos posmodernos acerca del género: alma femenina, intuición femenina, psique de mujer, etc., debemos comprender que su mensaje, dirigido especialmente a mujeres -por ser éstas quienes han visto en mayor medida amenazados sus recursos psicológicos y cuyas problemáticas comunes rescata a través de cuentos populares y mitos de varios lugares del mundo- trasciende a esta identidad. Su obra puede ser leída como un tratado poético-psicológico para liberarnos de la excesiva domesticación psicológica dentro de cualquier estructura que pretenda limitar nuestro poder.

Inmensamente inspirador, lleno de poesía y sin un remanso de superficialidad, si tuviera que escoger un solo libro que llevarme a una isla desierta, sin duda, elegiría Mujeres que corren con los lobos.

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Mural del barrio de La Merced de Ciudad de México. Foto: Silvia Bellón.

“Confío en que salgas y dejes que te ocurran cuentos, es decir, vida y que trabajes con estos cuentos de tu vida -la tuya, no la de otra persona-, que los riegues con tu sangre y tus lágrimas y tu risa hasta que florezcan, hasta que tú misma florezcas. Ésta es la tarea. La única tarea.” (Pinkola, p.656)

 

POR: SILVIA BELLÓN

 

BIBLIOGRAFÍA:

PINKOLA Estés, Clarissa.(2013). Mujeres que corren con los lobos. Barcelona: Ediciones B, S.A.

 

¡Cómo se nos resiste el patriarcado!

Reflexión crítica sobre barreras e impedimentos para la participación política y el acceso a posiciones de poder por parte de las mujeres.

Por: Maylo Sánchez Ortiz* .

            Puede que la primera exclamación sobre esta reflexión sea: ¡cómo se nos resiste el patriarcado!, y es que eso mismo debieron pensar hace ya alrededor de un siglo las sufragistas, valientes luchadoras en demanda del derecho al voto, un derecho fundamental que les había sido negado y que impedía la participación en los procesos de toma de decisiones a la mitad de la población, es decir, a las mujeres.

Sin embargo, salieron victoriosas de la larga contienda y gracias a ellas el derecho al voto fue una gran conquista. Triunfaron actitudes combativas y desafiantes como la de Emmeline Pankhurst, quien en Inglaterra dijo: ¨Nos traen sin cuidado vuestras leyes, caballeros, nosotras situamos la libertad y la dignidad de las mujeres por encima de vuestras consideraciones…¨o el brillante  discurso de legitimidad de Clara Campoamor en España, contra el de oportunidad de Victoria Kent.

Desde entonces la exclusión de las mujeres de la esfera política ha sido implícita, puesto que no hay que olvidar que el contrato social, también contrato sexual, sobre el que se apoya el patriarcado desde sus orígenes, es un pacto entre caballeros que excluye a las mujeres del ámbito de lo público, relegándolas a la esfera privada, al cuidado y al sometimiento al varón y a la sociedad, confinándolas a la invisibilidad y a la desvalorización de su trabajo, de sus capacidades y hasta de su existencia, que gira siempre en función de ¨ los otros ¨.

Los principios de la Ilustración en cuanto a libertad e igualdad han sido siempre conculcados a las mujeres. La igualdad se construyó sobre la homologación de las identidades, se nos negó el derecho a la diferencia, y  la libertad como la posibilidad de elegir, tanto positiva como negativamente, también. En cuanto al tercer principio, la fraternidad, simplemente no puede existir de manera igualitaria y libre si se nos concede en función de la división sexual del trabajo, en la que somos apartadas a la esfera del cuidado del hogar, los familiares, etc.

Por ello, la labor ahora no sólo es la de conseguir que se nos ‘acepte’ en ciertos espacios, sino más bien la de deconstruir las reglas que originan la desigualdad y redefinir un nuevo contrato social que nos conduzca a una ciudadanía plena, participativa y emancipatoria.  Si libertad e igualdad son los sustantivos de la democracia,  su verbo debe ser estar representadas; si no lo estamos, si no nos sentimos representadas, entonces seguimos excluidas de los procesos democráticos, del poder, de lo colectivo.

¡Cómo sigue resistiendo el patriarcado!

Las mujeres hemos sido educadas para el no-poder; recordemos la cita de Alain Touraine, ¨El orden social es producido, creado […] la sociedad es una creación de la voluntad política¨, por lo que la dificultad para poder, querer y saber participar en política, es mucho mayor para las mujeres.

Mary Wollstonecraft explicó muy bien cómo la diferente educación que se da a las niñas las conduce a asumir valores de sometimiento, decretándose luego que esta dependencia es natural. Debemos entender pues, que la coeducación es la piedra angular para la transformación.

Asimismo, sabiendo  que el poder lo detentan los grupos, los ¨lobbies¨ políticos y financieros, de los que las mujeres  están excluidas como colectivo, se hace necesario que nuestra intervención en política sea también como colectivo, a través de democracias paritarias.  El objetivo de la paridad como dice Celia Amorós ¨es irracionalizar el monopolio masculino del poder¨. Se trata de garantizar la presencia de las mujeres, como instrumento de cambio, pues sólo estando podemos intervenir. La paridad es una igualdad formal, pero absolutamente necesaria, una acción positiva que supone una modulación feminista de la justicia, porque, en palabras de Amelia Valcárcel, ¨sólo cuando el ejercicio del poder es paritario y lleva un tiempo, entonces, es normalmente asumido; es decir, cuando deja de ser relevante quién hace qué¨.

 ¡Vamos estrechando el cerco al patriarcado!

Además de todo lo expuesto: falta de igualdad, libertad, la educación diferencial, etc., existen otras barreras, como explica Antonio Gutiérrez-Rubí en su libro: Políticas, en donde expone como la cultura organizativa de los partidos políticos que se rigen por estereotipos sexistas, funciona de manera análoga al mundo laboral.

En los partidos políticos existe segregación tanto horizontal como vertical, las mujeres ocupan determinadas áreas, relacionadas con los cuidados, y se sitúan en las posiciones de menos poder. Se selecciona a los candidatos en función de la disponibilidad y esto juega en desventaja para las mujeres, que a veces nos autoexcluimos por responsabilidades familiares, lo que ligado a los frecuentes cambios y renovaciones, conlleva que las mujeres sean apartadas o sustituidas, siendo su relación con el poder bastante más efímera que la de los varones. ¨Los hombres están en política, las mujeres pasamos por ella¨.

 sin-mujeres-no-es-democracia-620x414Además, las mujeres somos cuestionadas, descalificadas y desautorizadas en el ejercicio de la política desde la misoginia más retrógrada en donde se nos tacha de débiles o histéricas. Adecuarnos al patrón masculino entraña muchas dificultades para nosotras y además como dice Antonio Gutiérrez-Rubí: ¨La política secuestrada y monopolizada por un exceso de testosterona no puede responder ya a las nuevas demandas democráticas¨, mientras nos revela su esperanzadora teoría del poder diferenciado, por el cual la sociedad demanda nuevas formas de hacer políticas más acordes con roles asignados e identificados con las mujeres: mayor preocupación por temas sociales, mejor capacidad para la comunicación y unas relaciones menos jerárquicas.

¡Seguimos arrinconando al patriarcado!

Hoy vemos como el movimiento asociativo de mujeres en España se caracteriza por la pluralidad, pero también por la fragmentación y la dependencia, dificultando la capacidad de interlocución con las administraciones, la exigibilidad de los derechos humanos de 3ª generación, etc. Necesitamos, por lo tanto,  como dice Begoña San José en Reflexiones  sobre  la  función  social  de  las  asociaciones  de mujeres “que también las asociaciones de mujeres sean reconocidas políticamente […]es posible alcanzar consensos y pactos políticos entre mujeres que permitan un estadio superior de fuerza, de empoderamiento de las mujeres… añadir, no restar o dividir”.

women of the world unite

Por todo lo expuesto y en aras a que el  discurso vindicativo y emancipatorio de las mujeres no siga siendo irracionalizado, en aras a la consecución de una igualdad real, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo; debemos aunar todos los esfuerzos para acabar con el monopolio y el dominio masculino. Seguimos necesitando de ¨…la revolución sin R, […] comparable con el impulso silencioso e irresistible de la marea que sube […] la revolución pacífica que poco a poco modifica la condición política de la mujer en la sociedad ¨ como decía Millicent Garrett y se hace, absolutamente necesario, en palabras de Laura Nuño: ¨ Empoderar el liderazgo desde la sororidad, generar un marco de mínimos común y un discurso unitario… ya que paradójicamente el refuerzo de la individuación requiere de un ¨nosotras¨, de un movimiento de movimientos ¨.

Sólo desde ese ¨nosotras¨, desde las anteriores, las presentes y las venideras, podremos hacer, que la lucha de las mujeres no tenga vuelta atrás, que no haya retrocesos, y conseguir:

¡Que por fin el patriarcado sólo exista en los libros de historia!

 

* Maylo Sánchez Ortiz es una compañera activista feminista y sindicalista de Granada a quien agradecemos enormemente su labor diaria y su colaboración en este blog.

 

¿Por qué es casi imposible abortar en algunas regiones de Italia?

Las leyes vigentes en gran parte de países de Europa Occidental permiten que las mujeres podamos interrumpir libremente nuestro embarazo, aunque la regulación de este derecho varía considerablemente de unos estados a otros. Así, en algunos territorios seguimos encontrando leyes de supuestos, otros ya han avanzado hacia leyes de plazos, mientras que desgraciadamente, sigue habiendo casos como el de Polonia, Irlanda, Malta o Chipre, donde este derecho sigue estando parcial o totalmente vulnerado.

Situándonos en el contexto europeo, y pensando que conforma uno de los lugares del mundo en los que la legislación en materia de derechos sexuales y reproductivos resulta ser más favorable hacia las libertades de las mujeres, me gustaría reflexionar sobre el caso italiano y más concretamente, sobre cómo este estado, cuya constitución reconoce el derecho al aborto, ofrece una realidad bien distinta y discriminatoria.

¿Qué ley regula la IVE en Italia?

Con la aprobación de la ley 194/78 de Normas para la protección social de la maternidad y sobre la interrupción voluntaria del embarazo, el estado italiano reconoce el derecho al aborto y por fin deja de tipificarlo como un delito en su código penal. La ley aprobada con gran expectación en 1978 recogía en su artículo 4 que las mujeres que adujesen dificultades económicas, sociales o psicológicas para seguir adelante con su embarazo, así como riesgos para su vida o la del feto, podrían dirigirse a estructuras sanitarias del sistema público y solicitar la interrupción del mismo durante los primeros 90 días.

A pesar de que esta ley supuso un gran avance, creo que sería injusto pasar por alto la tutela que ejerce el personal médico sobre las mujeres a lo largo de todo este proceso, siempre gracias al poder que la ley les confiere. Y es que si el artículo 4 recoge los supuestos que hacen posible que las italianas soliciten interrumpir su embarazo, el número 5 establece un procedimiento que somete la decisión de las mujeres a la opinión “experta”, la del profesional que debe estimar si el caso de su paciente comporta o no una “urgencia médica”.

Cuando el personal médico, sirviéndose de su poder, define que la voluntad de su paciente no constituye una urgencia, tiene la potestad de imponerle un periodo de reflexión de siete días, con el que se alarga innecesariamente una situación que ya de por sí podría resultar complicada y se retrasa el momento de la intervención médica.

Pero, ¿es este el único obstáculo al ejercicio de la libertad sobre el propio cuerpo? ¿Termina el asedio a los derechos de las mujeres italianas tras esos siete días de reflexión? Lamentablemente, no.

¿Por qué el artículo 9 de la 194 ampara la vulneración del derecho al aborto?

El conflicto parte del polémico artículo 9 de la ley 194, que reconoce el derecho a la objeción de conciencia y exime al personal médico que se declare objetor de participar en cualquier procedimiento conducente a la interrupción del embarazo. La objeción quedaría revocada inmediatamente frente a emergencias en las que corra peligro la vida de la mujer o si el objetor sí practicara interrupciones del embarazo fuera de las estructuras públicas. En cualquier caso, el personal médico que se declara objetor nunca queda exonerado de la atención antes y después de la intervención y además deberá garantizar, con los medios que sean necesarios, que las mujeres puedan acceder a este derecho.

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En Sicilia, Puglia, Matera o Molise, la proporción de objetores de conciencia supera el 90% (Imagen tomada de diario La Stampa )

¿Y en qué punto la realidad choca con la legalidad? Laiga, la asociación de profesionales de la ginecología por la aplicación de la ley 194, denuncia desde hace años cómo el artículo 9 genera situaciones que en la práctica vulneran por completo el derecho de las mujeres a controlar su sexualidad y sus embarazos. Italia cuenta con un 70% de médicos objetores, proporción que se eleva al 90% en regiones como Puglia o Sicilia. Estas cifras se encuentran entre las más altas de Europa y provocan que en algunos puntos del estado sea totalmente imposible acceder a este derecho.

Acogiéndose al artículo 9, la realidad nos devuelve situaciones absurdas y verdaderamente injustas, como la que se produjo en una de las capitales meridionales, Bari, donde todo el equipo médico de Ginecología del Hospital San Paolo se declaró objetor en masa. Esta unidad médica era la única en toda la región en la que se podía acceder a la interrupción voluntaria del embarazo. En casos como el de Bari, para poder seguir garantizando el derecho a abortar, las autoridades médicas tienen que asegurar el reemplazo con personal que no se declara objetor. El resultado, un intervalo de tiempo en el que las mujeres pierden sus derechos y desplazamientos forzosos de personal médico a regiones en las que sus colegas objetan mayoritariamente, mientras que quienes no lo hacen, como también denuncia la asociación Laiga , viven en un clima de tensión y atendiendo muchas más interrupciones del embarazo de las que les corresponderían en regiones con una menor tasa de objetores.

 

Movilizaciones feministas: Obiezione respinta

Ante esta situación, en la que se atenta contra uno de nuestros derechos más fundamentales, surge Obiezione Respinta, un colectivo feminista que se mantiene activo desde el pasado 8 de marzo con el fin de denunciar las prácticas machistas y paternalistas de un sistema médico contrario a la libertad sexual y reproductiva de las mujeres.

obiezionerespinta_logoAdemás de condenar que Italia es uno de los países europeos con la mayor tasa de médicos objetores, destapa otra práctica muy habitual, la objeción informal del personal farmacéutico, que en muchas ocasiones se niega a vender anticonceptivos de emergencia o incluso preservativos.

En ese “mientras tanto” de una atención sanitaria libre de violencias machistas, Obiezione Respinta propone acumular los saberes desde abajo, desde las propias experiencias de las mujeres, creando una red en la que intercambiar información y recursos. El resultado más inmediato, aunque seguro que no será el único, es un excelente proyecto colaborativo que consiste en realizar un mapeo de los objetores. En este mapeo, en el que se puede participar fácilmente a través de Internet, es posible señalar todos aquellos hospitales, centros médicos y farmacias en los que hay presencia de objetores, pero también aquellos espacios médicos en los que la atención es adecuada y se puede acceder libremente a métodos anticonceptivos o a la interrupción del embarazo.

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Además de compartir esta valiosa información, que con toda seguridad es muy útil para evitar el mal trago de acudir a estructuras médicas en las que se cuestionan nuestras decisiones, Obiezione Respinta ha impulsado el activismo en las calles de varias ciudades italianas. Sigue también ofreciendo una plataforma en la que cientos de mujeres ya se han puesto en contacto y comparten información sobre espacios seguros  en los que poder recibir atención sanitaria, psicológica y legal, espacios en los que, en definitiva, todas ellas se organizan para luchar por sus derechos.

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Punto de información de Obiezione Respinta en Pisa durante el pasado 28 de septiembre, Día Mundial por los Derechos Sexuales y Reproductivos

Porque nosotras también condenamos el paternalismo médico y la ideología machista que lo sustenta, desde La Trama queremos apoyar esta iniciativa y hacer lo posible para difundir su excelente trabajo. Esperamos que si alguien nos lee desde Italia sienta la curiosidad y la necesidad de colaborar mapeando junto a ellas, o simplemente, que este texto sirva para dar a conocer la situación que enfrentan las mujeres en Italia cuando se trata de acceder a los recursos que garantizan su salud sexual y reproductiva. ¡Ánimo para todas ellas y fuera objetores de sus hospitales públicos!

Por: Paula Pérez Sanz

Vogliamo ringraziare le ragazze di Obiezione Respinta, che hanno letto il testo prima della pubblicazione e ci hanno dato delle indicazioni per migliorarlo. Ringraziamo anche la loro lotta e la più che dimostrata capacità di portare il femminismo in piazza.

Una reja por si me matan: el feminicidio de Lesby Orozo y Ciudad Universitaria

Artículo escrito por Virginia Negro* desde México, publicado originalmente en el blog ‘La brújula. El Blog de la Metropoli’ de ‘Nexos’.

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Puedo hacerme invisible, escojo mi traje por la noche. Mi mirada se agudiza en la oscuridad y mi piel me señala cuando me acerco al peligro. La mía no es una rara especie de percepción extrasensorial. Mi invisibilidad y mi precognición no son superpoderes, y yo ninguna superheroína. Es únicamente el habitus de evaluar la violabilidad[i] del espacio a mí alrededor, siempre, sobre todo en la noche, por si me matan. Quizás suene dramático, pero no se preocupen: hace mucho que hemos naturalizado las mujeres esta realidad. Camino en la noche evitando ponerme una falda, por si me matan, cruzo al otro lado de la banqueta si percibo a alguien detrás de mí, por si me matan, llamo a un taxi porque sí, son solo 5 minutos andando pero ya es tarde, por si me matan…Porque sí nos matan.

Lesby Orozco Martínez tenía 22 años cuando la encontraron en una caseta telefónica este pasado 3 de mayo, en la Ciudad Universitaria (CU) de la Ciudad de México, cerca del área llamada Los Frontones, donde ahora dominan cámaras de vigilancia y una larga reja de más de varios cientos de metros.

Si, como afirmaba el semiólogo italiano Umberto Eco, el espacio es un texto y nos escribimos en él a través de nuestras prácticas, cerrando Los Frontones, el intento de la Administración de la UNAM parece ser el de borrar esa parte del campus central: un conjunto considerado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Con este plan, llamado “diez medidas de seguridad”[ii], el rector Enrique Graue elige seguir la lógica de seguridad de carácter paternalista, para nada nueva en la gestión institucional del espacio público, y no solo en México. Históricamente y globalmente, la calle ha sido estigmatizada como el lugar del exceso, que debe ser contenido, controlado.

Podemos estar o no de acuerdo con este tipo de solución – hay algunas medidas alternas que son esenciales, como la iluminación de las calles -, en este caso específico, lo interesante es observar cómo CU se reconoce a sí misma como un lugar inseguro. Entre las diferentes medidas, como el aumento de la vigilancia y la instalación de cámaras, se decidió poner un enrejado para “reforzar controles de seguridad en accesos y salidas en las sedes de las distintas entidades académicas”, como expresó la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM. Esta reja, más que otra cosa, parece ser una auto-denuncia. Pregunto a mis compañeras, todas conocen el acoso callejero, todas siguen sintiéndose posible víctima de él, también en Ciudad Universitaria, también después de las rejas. ¿Qué hacer al respecto? Si las rejas no son la solución, si victimizarnos y poner cámaras de seguridad no nos hace sentir más protegidas, ¿entonces qué?

Estudiantes y personal de la Universidad pública no tienen una respuesta uniforme. Hay quienes están de acuerdo y denuncian una situación fuera de control, en la que el narcomenudeo domina instilando miedo. Otros ven estas instalaciones como la afirmación de un modelo universitario cerrado y elitista: una institución que elige cerrar las puertas a sus valores fundamentales de justicia social, universalidad y apertura.

Lo que está en juego es la seguridad de uno de los espacios más emblemáticos de la capital, y quizás, del  país entero.

México, lindo y querido, y triste cuna del feminicidio. En este contexto CU representaba un oasis de libertad, un mundo otro, donde se habla finalmente de feminismo, una institución educativa que, declara el PUEG (el Programa Universitario de Estudios de Género), “a través de acciones concretas, genera conocimiento de referencia para la transversalización de la perspectiva de género en la educación superior”. El diablo ha llegado hasta acá. L@s estudiantes han manifestado su rabia por este ataque: ningún espacio está a salvo. Después del día de la marcha, la UNAM se queda callada hasta nuevo aviso: las ya citadas “diez medidas de seguridad”, donde, otra vez, seguridad es sinónimo de control.

Los acosos adentro de la Universidad no son una novedad, los discursos y las practicas demasiado a menudo no coinciden. Así no sorprende que el debate se cierre con la solita vieja política de vigilancia espacial. Quizás hay que reflexionar sobre otra respuesta posible, un détournement a la manera situacionista que nos abra a nuevas oportunidades. Jugamos con el objeto reja creado por la política dominante, distorsiónamelo, utilízamelo a nuestro favor encontrándole finalmente su efecto crítico.

Una ciudad segura es una ciudad que asegura los derechos humanos de sus habitantes. Entre estos derechos, por supuesto, está el derecho a la preservación de la integridad física, al igual que el derecho a manifestarse, el derecho a protestar. Hemos naturalizado el miedo a los hombres, a la policía, al espacio público. Dejamos que se amputen lugares de la ciudad, en vez de reivindicarlos como propios. No nos hemos acostumbrado a mostrar nuestro disenso, no tenemos el habitus de manifestarnos.

Quizás mi propuesta no sea la solución a todos nuestros males, seguramente no es la forma más rápida, pero creo que es fundamental sumergirnos en una pedagogía de la protesta: sin ella no creo que un verdadero cambio sea alcanzable. No hablo de una educación únicamente colectiva, sino también una de carácter individual.

Protestar: pro-testis, tejer un sentido. Afirmarse, elegir de qué parte estar. Producir una manifestación con sentido para poder volver a establecer un balance, una armonía entre partes. La protesta siempre es un acto dirigido hacia algo o alguien, que se deriva en un variado abanico de debrayage (enunciaciones): puede ser verbal, lúdico, silencioso, a veces hasta violento. Imagino que todos estamos de acuerdo con este implante teórico general. En mi opinión, hay grandes equívocos en torno al concepto común de protesta, malentendidos semánticos que tiene consecuencias muy pragmáticas. En el imaginario, la protesta es sinónimo de demostraciones organizadas, planificadas, es “dónde” y “cuándo” existe una convocatoria puntual de un grupo. Las marchas y sus derivaciones, como los más modernos flashmobs, para entendernos… Por supuesto, la protesta es todo esto. Sin embargo, también es un derecho humano ejercido en la cotidianidad, una experiencia individual. Y una buena política urbana es la que asegura el derecho la manifestación  de sus habitantes.

Dos días después de la muerte de Lesby, al grito, y hashtag, de #Simematan cientos de estudiantes manifestaron frente a la facultad de Políticas en contra de la criminalización de las mujeres, y para exigir más seguridad. La denuncia fue fuerte, pero si en México el feminicidio es algo cotidiano[iii], la respuesta también debe ser diaria.

Nos es necesaria una profunda e íntima reflexión sobre nuestra relación con la protesta, nos hace falta educarnos sobre ella, aprender cada uno cómo afirmar nuestra incongruencia, cuando la tenemos. En esta cruzada, quizás sean las mujeres las que pueden – guiadas por una mayor necesidad – empujar esta práctica como un ejercicio de ciudadanía. Si, por ejemplo, cuando salimos en nuestros vagones del metro, reservados a nosotras, y entra intrusivamente un hombre, sí podemos – ¿debemos?-  alzar nuestras voces sin miedo. Intentamos usar estas políticas paternalistas a nuestro favor, hagamos el paso y denunciamos si alguien nos sigue por los jardines de nuestra facultad. Armamos un escándalo creyendo en las promesas que nos hacen nuestra Universidad con sus medidas de vigilancia, que nos dice que nos respaldará. Quizás sea la mejor forma de vivir con estas rejas, con este débil tentativo de protegernos.

El jurista Umberto Cerroni afirmaba que el aspecto interesante de la cultura es su modalidad dialéctica, o sea la capacidad de conocer el mundo y de transformarlo de mundo dividido en gobernantes y gobernados a mundo de personas que se autodirigen.

La pasión y la posibilidad de su expresión están demasiado a menudo en las manos de quienes quieren abusar y dominar. Desde sus orígenes, las instituciones intentan regular la dimensión patética de las masas y de los sujetos a través de políticas paternalistas, o hasta autoritarias; somos nosotr@s quienes tenemos la capacidad de transformar el carácter antagónico de la protesta a una manifestación humana necesaria cuyo fin es restablecer el justo equilibrio entre partes.

Mientras trabajamos hacia este cambio, lo que hay son unas rejas, construidas por si me matan.

 

* VIRGINIA NEGRO, estudió comunicación en las Universidades de Bolonia y París, ha vivido e investigado en España, Polonia, Argentina y México. Actualmente es doctoranda en la UNAM en donde investiga sobre movimientos sociales y empoderamiento de mujeres en contextos políticos informales y urbanos.

[i] Traducción de rapeability, termino tomado en préstamo de la geógrafa feminista Rebecca Solnit.

[ii] http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2017_327.html

[iii] En México, durante 2015 se cometieron 2.555 feminicidios, de acuerdo con datos de Univisión.

Abiertas las inscripciones al curso online “Igualdad de género e interculturalidad: la diversidad en los centros escolares”

El próximo 9 de octure comienza la V edición del curso online “Igualdad de género e interculturalidad: la diversidad en los centros escolares” creado por La Trama para la asociación de formación al profesorado Europe For You y homologado por el Ministerio de Educación. Un mes y medio en el que trabajaremos los conceptos de género, raza, diferencia sexual y cultural, trataremos temas como la coeducación, la educación afectivo-sexual y la educación intercultural, sus raíces y sus desafíos actuales, con el objetivo de fomentar debates y propuestas concretas para construir unos espacios educativos más abiertos y respetuosos con la diversidad. Por ello, si te interesan cuestiones sobre educación, género e interculturalidad, no dudes en echarle un vistazo. ¡Inscripciones antes del 9 de octubre!

La duración es de 50 horas (hasta el 12 noviembre), con el siguiente programa:

Módulo 1: Hablemos sobre diferencia sexual y género.
Módulo 2: Violencias basadas en género en la escuela, ¿reproducción o cambio?
Módulo 3: La coeducación y la educación afectivo-sexual.
Módulo 4: Hablemos sobre diferencia étnica y cultural.
Módulo 5: La educación intercultural.
Módulo 6: Desafíos y dificultades de la educación intercultural.

Aquellas personas con títulos formativos que dan acceso a ejercer la docencia podrán obtener créditos de formación al profesorado y puntos para concursar en oposiciones, concursos de traslados, sexenios, etc.

Toda la información relativa a la inscripción y la validación de los puntos para oposiciones en: http://www.cursosparadocentes.com/curso114cert.html

curso V edición

¿Quieres saber cómo nos fue en pasadas ediciones? En este enlace te lo contamos: https://asociacionlatrama.wordpress.com/2015/12/02/impresiones-tras-nuestra-iii-edicion-como-formadoras-online/